
Hace unos 2 años, cuando esta tarjeta postal llegó a mi colección, lo primero que me llamó la atención fue un gran sello azul adherido a la pieza. Llevaba el águila imperial alemana y una inscripción poco común: “Kaiserlich Deutsche Minister-Residentur in Havana”. Junto a este aparecía una firma manuscrita que, en aquel momento, todavía no sabía hasta dónde me iba a llevar.
La pieza ya era interesante por sí sola. Se trata de una llamativa Philatelie-Ansichtskarte alemana en relieve editada por Ottmar Zieher, en Munich, decorada con reproducciones a color de sellos del Imperio Alemán. Pero aquel sello oficial y la firma misteriosa convertían una hermosa postal en un pequeño misterio.
El reverso añadía otra pista importante. La tarjeta no había quedado como simple recuerdo diplomático: circuló localmente por el correo cubano en agosto de 1908, dirigida una dirección local en La Habana y franqueada con un sello cubano de 1 centavo. Era, además, el franqueo correcto: las tarjetas postales sencillas pagaban un centavo en el servicio doméstico cubano. El propio Censo de la República de Cuba de 1907 especificaba igualmente 1 centavo para las tarjetas postales destinadas al interior de las poblaciones.
Así comenzó todo: una tarjeta alemana correctamente circulada en La Habana, el sello oficial de la representación del Káiser y una firma cuya identidad quería descubrir. Lo que no imaginaba era que aquella búsqueda acabaría conduciéndome desde Cuba hasta un archivo en Berlín y, finalmente, hasta uno de los episodios diplomáticos más conocidos de la Primera Guerra Mundial.
El representante del Káiser en una Cuba intervenida

La documentación oficial alemana permitió poner nombre al personaje. Heinrich von Eckardt había sido nombrado ministro residente del Imperio alemán en La Habana el 28 de octubre de 1907. Asumió sus funciones el 4 de febrero de 1908, presentó sus cartas credenciales el día 11 y permaneció en Cuba hasta el 1 de mayo de 1910. Además, quedó encargado provisionalmente de la dirección del consulado alemán.
No era, por tanto, un simple funcionario consular. Eckardt era el representante diplomático del Káiser en Cuba, y el gran sello azul de la tarjeta pertenecía precisamente a la institución que encabezaba.
Entonces la firma comenzó a tener sentido. En la rúbrica se distingue con bastante claridad “v. Eckardt”, la forma abreviada de von Eckardt. La coincidencia entre el nombre visible, el sello de la Kaiserlich Deutsche Minister-Residentur in Havana, la fecha de circulación (agosto de 1908) y la presencia documentada de Eckardt al frente de esa representación en ese momento permite identificar la firma como la del propio diplomático.
Y la fecha hace la pieza todavía más interesante. Cuando Eckardt llegó a La Habana, Cuba se encontraba en plena Segunda Intervención estadounidense. El gobierno provisional había sido establecido el 29 de septiembre de 1906 bajo autoridad de Estados Unidos y Charles E. Magoon asumió posteriormente como gobernador provisional. Los documentos diplomáticos estadounidenses de la época confirman tanto el establecimiento de aquel gobierno como el reconocimiento de los representantes extranjeros acreditados ante Cuba.
De modo que esta no es simplemente una tarjeta procedente de una oficina alemana en La Habana. Es una tarjeta firmada por el representante del Káiser en Cuba mientras la República atravesaba la Segunda Intervención norteamericana.
Una tarjeta que me llevó hasta Berlín
A medida que investigaba, encontraba cada vez más referencias a Eckardt relacionadas con México y la Primera Guerra Mundial, pero quería confirmar con documentación sólida su etapa cubana y, sobre todo, localizar una fotografía fiable del personaje.
Por eso, el 1 de noviembre de 2025, escribí directamente al Politisches Archiv des Auswärtigen Amts, el Archivo Político del Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania.
Semanas después me llegó la respuesta desde Berlín. El archivo había localizado una fotografía de Heinrich von Eckardt y me autorizó a utilizarla para esta publicación citando al Politisches Archiv como fuente. Junto con ella recibí una breve biografía procedente del Biographisches Handbuch des deutschen Auswärtigen Dienstes 1871–1945 y las referencias de sus expedientes personales.
La misma ficha biográfica permite seguir su carrera después de Cuba. En 1910 fue destinado a Montenegro y, en agosto de 1914, fue nombrado representante alemán en México, donde permanecería durante prácticamente toda la Primera Guerra Mundial.
Y fue allí donde el nombre de Heinrich von Eckardt entró definitivamente en la historia.
De La Habana al Telegrama Zimmermann
En enero de 1917, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Arthur Zimmermann, envió un mensaje secreto destinado al representante alemán en México. Ese destinatario era Heinrich von Eckardt: el mismo hombre que nueve años antes había firmado esta tarjeta como representante del Káiser en La Habana.

El contenido era extraordinario. Ante la posibilidad de que la reanudación de la guerra submarina irrestricta provocara la entrada de Estados Unidos en el conflicto, Eckardt debía proponer a México una alianza con Alemania. Berlín ofrecía apoyo financiero y contemplaba que México pudiera recuperar Texas, Nuevo México y Arizona. El mensaje fue interceptado y descifrado por la inteligencia británica; los National Archives de Estados Unidos conservan el telegrama e identifican a Eckardt como el representante alemán en México al que iba dirigido.
Cuando el contenido se hizo público en Estados Unidos en marzo de 1917, causó una enorme conmoción. El Telegrama Zimmermann no fue la única causa de la entrada estadounidense en la guerra (la guerra submarina irrestricta alemana tuvo también un peso fundamental), pero los National Archives lo consideran uno de los acontecimientos que ayudaron a empujar a Estados Unidos hacia el conflicto. El 6 de abril de 1917, el Congreso estadounidense declaró la guerra a Alemania.
Y entonces la historia vuelve, sorprendentemente, a Cuba.
Cuba declara la guerra a Alemania
Apenas un día después, el 7 de abril de 1917, el Congreso cubano aprobó por unanimidad la entrada de Cuba en guerra contra el Imperio alemán. Primero lo hizo el Senado y, horas después, la Cámara de Representantes. La ley declaró formalmente la existencia de un estado de guerra entre Cuba y el Gobierno Imperial Alemán.
Pero hay algo todavía más interesante para esta historia: el propio preámbulo de la decisión cubana mencionaba expresamente que Estados Unidos había declarado la guerra el día anterior y presentaba aquella circunstancia como la ocasión para que Cuba actuara también, invocando los vínculos históricos entre ambas repúblicas.
Es aquí donde esta tarjeta adquiere, para mí, su dimensión más fascinante. En 1908, Heinrich von Eckardt representaba al Káiser en La Habana durante la Segunda Intervención estadounidense. Nueve años después, ya como representante alemán en México, sería el destinatario del Telegrama Zimmermann. La revelación de aquel mensaje contribuyó al proceso que llevó a Estados Unidos a entrar en la Primera Guerra Mundial y, apenas un día después, Cuba declaró la guerra al mismo Imperio alemán que Eckardt había representado años antes en La Habana.
No significa que el Telegrama Zimmermann provocara por sí solo la entrada de Cuba en la guerra. La cadena histórica fue mucho más compleja. Pero la conexión indirecta resulta extraordinaria: el hombre cuya firma aparece en esta pequeña tarjeta se encuentra en ambos extremos de una historia que comienza con el representante del Káiser en Cuba y termina con Cuba en guerra contra Alemania.
Quizás eso sea lo que convierte a esta tarjeta en algo mucho más valioso que su apariencia inicial: no solo conserva el rastro de una representación diplomática extranjera en La Habana, sino también la firma de un personaje que, años después, quedaría ligado a uno de los episodios más célebres de la Primera Guerra Mundial. En un solo objeto convergen directa o indirectamente la Cuba intervenida de 1908, el Imperio alemán, México, el Telegrama Zimmermann y la entrada cubana en la guerra. De esta froma termina convirtiéndose en un testimonio silencioso de cómo la historia internacional puede quedar atrapada, casi por accidente, en una pieza postal.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Politisches Archiv des Auswärtigen Amts. Eckardt, Heinrich von. Ficha biográfica y documentación remitida al autor en 2025.
- Auswärtiges Amt, Historischer Dienst. Biographisches Handbuch des deutschen Auswärtigen Dienstes 1871–1945, vol. 1. Paderborn: Ferdinand Schöningh, 2000.
Biographisches Handbuch des deutschen Auswärtigen Dienstes 1871–1945 - Politisches Archiv des Auswärtigen Amts. Expedientes personales de Heinrich von Eckardt, signaturas P 1/3085–P 1/3093.
- U.S. National Archives and Records Administration. “Zimmerman Telegram.”
Zimmerman Telegram — National Archives - U.S. Department of State, Office of the Historian. Papers Relating to the Foreign Relations of the United States, 1917, Supplement 1, The World War. Telegrama del ministro estadounidense en Cuba, La Habana, 7 de abril de 1917, sobre la declaración cubana de guerra a Alemania.
FRUS 1917, Cuba declares war on Germany - U.S. Department of State, Office of the Historian. Foreign Relations of the United States, 1906. Documentación sobre el establecimiento del Gobierno Provisional de Cuba y la Segunda Intervención estadounidense.
FRUS 1906, Provisional Government of Cuba - República de Cuba, Oficina del Censo. Censo de la República de Cuba bajo la administración provisional de los Estados Unidos, 1907. Washington / La Habana, 1908.
Censo de la República de Cuba, 1907 — Google Books
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