EL PAPEL SELLADO BRITÁNICO DE LA ISLA DE CUBA DURANTE LA OCUPACIÓN DE LA HABANA EN 1762

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La Ocupación de la Habana por las tropas inglesas en 1762 es uno de los acontecimientos económicos, políticos, sociales y culturales más importantes del siglo XVIII cubano. La nefasta política exterior del recién coronado Carlos III llevan a España a la firma del Pacto de familia en agosto de 1761 con Luis XV. Sin pensarlo el Rey había arrojado a la metrópolis a una contienda innecesaria. Inglaterra, prácticamente vencedora de la Guerra de los Siete Años y rival de la corona española en el dominio de las Indias no tardo en aprovechar la oportunidad y el 4 de enero de 1762 declara la guerra. Seguidamente autorizo a sus corsarios y escuadras en el Caribe de saquear las posesiones españolas. Siendo la toma de la habana la operación de mayor importancia de esta guerra en las Antillas.

Entre l6 de junio y el 12 de agosto de 1762 las tropas inglesas asediaron y finalmente tomaron posesión de La Habana. En el pliego de condiciones confeccionado por el comandante militar, Don Juan del Prado, se expresaban las condiciones mínimas para consentir la rendición de la plaza. Dicho texto fue enmendado o rechazo en partes considerables, siendo de nuestro interés el acápite 16. En el mismo se expresaba el interés de conservar los archivos y papeles de la colonia en manos de sus actuales detentadores siendo enmendado, por no decir rechazado, por Lord Abemarle, estableciendo finalmente que “… se entregarán a los secretarios del Almirante y General para revisarlos, los que se devolverán a los ministros de S.M.  si no se encontrasen necesarios para el buen gobierno de Isla”.

En concordancia con los criterios anteriormente expresados por la historiografía del tema podemos hoy ofrecer una nueva arista de este acontecimiento. El descubrimiento de papel sellado notarial impreso durante la ocupación nos permite aseverar la existencia de un proceso institucionalizado de asimilación.

La impresión de papel sellado para las Antillas españolas había sido decretada en la temprana fecha de 1640, siendo en sus inicios una solución económica para las vacías arcas reales. Dicho papel, fuero real y signo de poder fue rápidamente adoptado por la Europa civilizada. Las autoridades de ocupación, deseosas de sacar el máximo provecho de la colonia, procedieron a la sustitución del papel existente por uno nuevo, haciendo su uso legal obligatorio en detrimento del papel anterior de la administración españolas.

Pensamos que como resultado de la carencia de nuevo papel oficial que permitiera la normalización de las gestiones judiciales y administrativas las Autoridades Británicas inicialmente autorizaron, hecho bastante común en la administración española, a resellar el papel existente en los estancos de la capital, anulando el escudo de los Borbones y estampando el blasón inglés. De este sello solo conocemos el Sello Cuarto habilitado para tal fin.

 Con posterioridad suponemos se imprimió el nuevo papel. Sustentamos la tesis que dicha impresión fue realizada en la Imprenta de Don Blas de los Olivos.

Papel sellado español del sello cuarto habilitado para ser usado en Cuba durante la ocupación británica

 Este se había establecido como impresor en 1754 y había fundado una de las primeras imprentas en la isla, obteniendo el monopolio de impresión y él título de Impresor del Conde de Ricla. Siendo el citado taller el único que ofrecía servicios a las autoridades coloniales. El corto periodo de ocupación y la larga y peligrosa travesía atlántica es otros de los motivos que nos permiten asegurar una impresión local. La prueba final nos la ofrece un análisis minucioso del papel.

Papel sellado impreso durante la ocupación británica sobre papel con filigranas de procedencia española

El papel utilizado en la impresión es papel español de hilo. Hemos localizado varios tipos, entre ellos el del fabricante G. Canova, cuyo monograma ilustra la filigrana. Los ejemplares revisados, todos localizados en la Habana, difieren en sus fechas de uso por el termino retroactivo de algunos documentos. Podemos citar algunos de abril de 1762, fecha en la que aun no existían hostilidades en la capital.

Se mantienen en el diseño la estructura tipográfica del papel español. Señalando como característica más sobresaliente la sustitución del escudo de los Borbones por el de Inglaterra, con una leyenda en latín “GEORGIUS. III. D. G. M. B. FR. ET. HIB. REX. FIDE. ET ‘. Son conservadas las escalas de valores de los sellos y aunque solo hemos podido localizar el Sello Tercero suponemos lógicamente la existencia de un Sello Primero y uno Segundo.

 

Escudos de armas estampados en papel sellado. El de Jorge III, soberano británico y el de Fernando VI, rey de España

La tipografía utilizada en el texto difiere de la tradicionalmente usada por la Fabrica del Sello en la península. Señalamos el uso de una “I” mayúscula sobre una “n” para ofrecernos una “ñ”. Dicha letra es descuidadamente una consonante u otra en los papeles sellados anteriores, no teniendo especial cuidado en este detalle los impresores españoles. También debemos señalar que la impresión se hizo de la forma tradicional a pliego abierto, imprimiéndose en el caso del sello tercero la primera y la cuarta página del pliego

Texto del papel sellado de 1760-61 donde se muestra la ausencia de la  “~” sobre la “Ñ”

Aunque hemos podido verificar que se alternan en este período documentos del sello español y británico es probable que al decretarse la jurisdicción de los ocupantes sobre los archivos del gobierno fuese obligatorio en las escribanías y tribunales oficiales el uso del sello británico. La poca extensión del periodo de ocupación y la normal reticencia de los peninsulares, temerosos de exponer sus propiedades y riquezas, a realizar trámites judiciales hacen de este papel sellado en nuestro juicio el más raro de los impresos para las Antillas Españolas usado en Cuba.

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