José de Luz y Caballero, un rostro en los sellos cubanos

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Por Osmel Ruiz Barrios

Al pasar la vista por los sellos de una colección cubana encontraras parte de la historia de una nación que ha dejado memoria gráfica en diminutos pedacitos de papel, que se convierten en grandes y valiosos tesoros del país.

Muchos han sido los motivos para los diseños de los sellos cubanos, entre ellos los dedicados a las personalidades importantes de la historia, como es el caso de la serie de Patriotas Cubanos emitida en 1917, donde aparece un sello violeta por valor de tres centavos con la figura de José de la Luz y Caballero; eminente pedagogo que nace el 11 de julio de 1800 y le toca educar a los hijos de la clase rica cubana de la década del veinte y sesenta del siglo XIX. Con un dominio del griego y el latín supo ampliar sus conocimientos literarios y establecer contactos con las figuras más representativas de la ciencia europea.

Luz y Caballero supo divulgar las doctrinas filosóficas ajustadas a las necesidades históricas de la sociedad cubana de su tiempo. Es considerado como uno de los grandes forjadores der la nacionalidad cubana, su destacada labor y sus méritos fueron motivos para la emisión de sellos de 1954 y 1964.

Junto a otros grandes como Varela y José Agustín Caballero emprendieron una dura lucha contra la escolástica feudomedieval liberando trabas y dogmas en el pensamiento de generaciones de cubanos impulsando la ciencia con el uso de laboratorios, experimentos y el amor por el estudio de la física y la química que alentó el espíritu de la indagación científica.

El año 2000 trae nuevamente el rostro del insigne patriota en la historia postal por el 200 aniversario de su natalicio que se conmemoro el 11 de julio, sale a la luz una estampilla de 65 centavos que nos deja leer una de sus mejores frases: “Solo la verdad nos pondrá la toga viril”.

                                                                                                                                     

Maestros como él han de forjarse por miles y tener como máxima su pensamiento: “Educar no es solo dar carrera para vivir sino templar el alma para la vida”.

 

 

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