28 de abril de 1840: la carta cubana que llegó a Londres el día del aviso oficial de los primeros sellos postales del mundo

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Todo filatelista tiene alguna pieza que busca durante años sin saber exactamente cómo es. Una de mis obsesiones siempre ha sido encontrar una pieza cubana que, de alguna manera, se pudiera relacionar con el nacimiento del primer sello postal del mundo. Alguna pieza que permitiera establecer un vínculo real entre Cuba y aquellos días de 1840 en que la historia del correo cambiaría para siempre.

Durante un tiempo no encontré nada. Hasta que recientemente tuve la oportunidad de adquirir esta carta y, sobre ella, un cuño rojo con una fecha que para cualquier filatelista resulta difícil de pasar por alto: AP 28 1840.

Carta comercial prefilatélica enviada desde Matanzas, Cuba, el 11 de marzo de 1840, a Frederick Huth & Co., Londres. Fechador de llegada a Londres del 28 de abril de 1840. Colección personal de Denys Yossell.

El cuño circular rojo

La carta está fechada en Matanzas el 11 de marzo de 1840 y dirigida a Messrs. Fredk. Huth & Co., Londres. En la pieza aparece un cuño circular rojo de llegada, con una pequeña cruz de malta en la parte superior y la fecha 28 de abril de 1840. Una anotación manuscrita de la casa receptora lo confirma: «Rec. 28 April». Debajo aparece «Ans. 30», que parece indicar que fue respondida el día 30.

Es decir, podemos situar la carta con bastante precisión: el 28 de abril de 1840 estaba en Londres.

El contenido es esencialmente comercial: un seguro sobre un cargamento, un buque por fletar en La Habana y un giro a sesenta días vista. Eran negocios normales para una carta que conectaba la Cuba azucarera con uno de los grandes centros financieros del mundo. Pero en este caso, la fecha de llegada termina siendo mucho más interesante que el contenido.


El destinatario

Frederick Huth & Co. no era una casa comercial cualquiera. Fundada en Londres en 1809 por el alemán Frederick Huth, llegó a convertirse en uno de los principales bancos mercantiles de la ciudad, con una extensa red internacional. Cuba ocupaba un lugar importante en esas conexiones: entre las décadas de 1810 y 1840, Huth mantuvo correspondencia con más de un centenar de corresponsales establecidos en la isla.

Seguros, fletes, letras y crédito encajan perfectamente en ese mundo. Azúcar, mercancías y barcos circulaban constantemente entre Cuba y Europa, y con ellos viajaban miles de cartas.

La casa remitente aparece identificada como Sánchez & Robbe, de Matanzas. De ella no he conseguido todavía ningún dato. Quizás los archivos comerciales cubanos o británicos permitan algún día reconstruir quiénes eran y qué relación tenían con Huth. Si alguien sabe algo, me encantaría que me lo contara en los comentarios.

De Matanzas a Londres, vía Cowes

La carta no parece haber viajado por un paquete postal oficial. En el frente aparece manuscrito «via Cowes», además del nombre del buque, que al parecer dice James, aunque no lo he podido confirmar. Todo apunta a que viajó como ship letter: una carta que cruzaba el Atlántico en un buque privado y que el capitán entregaba al correo británico en el primer puerto.

Cowes, en la isla de Wight, era escala habitual de los barcos procedentes de América, que allí podían recibir instrucciones sobre su destino final. Desde allí, la carta siguió hasta Londres. En el frente se conserva además una marca rectangular negra muy tenue que posiblemente corresponda a un sello «Ship Letter» de Cowes.

Después de semanas atravesando el Atlántico, la carta llegó a Londres el 28 de abril de 1840. Y es ahí donde una correspondencia comercial de Matanzas empieza a cruzarse con uno de los grandes acontecimientos de la historia postal.

El «8» manuscrito en el anverso

Junto a la dirección hay un gran «8» manuscrito en tinta marrón. La lectura más probable es que corresponda al porte británico de ocho peniques esterlinos (8d), debido por la entrada de la carta como ship letter. Desde el 10 de enero de 1840 regía una tarifa única de 8 peniques para la carta sencilla que llegaba al Reino Unido por buque privado, y se conservan otras cartas de barco de 1840 con un «8» similar en el frente. El importe se cobraba al destinatario, no al remitente.

Lo que no puedo determinar todavía es dónde se escribió esa cifra: pudo anotarse en Cowes, cuando el capitán entregó la carta al correo, o más tarde, durante el procesamiento en el Ship Letter Office de Londres. Es una lectura basada en las tarifas de la época, y faltaría contrastarla con las marcas del dorso y con la bibliografía especializada. Esa lectura se apoya en otras cartas dirigidas a la misma casa Huth, desembarcadas en Cowes y rotuladas con un «8» manuscrito, la tarifa uniforme de las cartas de barco, aunque las que las otras que he podido documentar son de años posteriores.

Si es correcta, el «8» es además una prueba material de lo que el aviso del 28 de abril establecía para el correo que llegaba del extranjero: una carta tasada como siempre, a pagar por quien la recibía.

28 de abril de 1840: el Notice to the Public

Ese mismo día aparece fechado un aviso oficial del General Post Office británico: el Notice to the Public, firmado por su secretario, W. L. Maberley. Era el documento que explicaba al público cómo funcionarían los nuevos medios de franqueo.

“Notice to the Public”, General Post Office, 28 de abril de 1840. Corinphila Auctions AG, lote 601. Imagen: cortesía de Corinphila Auctions AG / StampAuctionNetwork.

El aviso comenzaba fijando la fecha: los Lores del Tesoro habían establecido el 6 de mayo para la emisión de los sellos postales. Desde ese día, las cartas escritas en papel sellado, enviadas en sobres sellados o con sellos adheridos circularían sin más cargo, siempre que el valor de los sellos igualara la tarifa correspondiente.

Si el valor era menor, la carta pagaba el doble de la diferencia al ser entregada. El propio texto da un ejemplo: una carta de más de media onza y hasta una onza, con un solo sello de un penique, pagaría dos peniques al llegar. Los sellos podían usarse además en cartas hacia el extranjero, las colonias y en cartas de barco con destino fuera del país. Y el aviso dejaba claro que usarlos era opcional: el público podía seguir enviando sus cartas pagadas o sin pagar, como hasta entonces. Las instrucciones de diciembre y del 4 de febrero seguían en vigor.

Aquel día no se anunciaba el fin del sistema anterior. Se anunciaba la llegada de una alternativa.

El texto no menciona el Penny Black por su nombre. Habla de sellos, de papel sellado y de sobres sellados. Pero ese era el sistema del que el Penny Black formaría parte.

La carta dentro de la cronología

La gran reforma postal británica ya estaba en marcha. Desde el 10 de enero de 1840 regía la tarifa uniforme de un penique. Faltaba el elemento que se convertiría en símbolo universal de aquella revolución: el sello adhesivo. Vista dentro de la secuencia de acontecimientos, la posición de la carta resulta todavía más llamativa.

  • 10 de enero de 1840: Uniform Penny Post. Entra en vigor la tarifa uniforme de un penique.
  • 11 de abril de 1840: comienza la impresión. Se inicia la impresión de los sellos de un penique sobre papel con marca de agua.
  • 28 de abril de 1840: el Notice to the Public. El General Post Office fecha el aviso con las reglas de los nuevos medios de franqueo. Ese mismo día llega a Londres la carta de Matanzas.
  • 1 de mayo de 1840: venta en Londres. El Penny Black y la papelería Mulready se ponen a la venta.
  • 6 de mayo de 1840: validez postal. Los sellos pasan a ser válidos para el franqueo.

Solo tres días separaban la llegada de esta carta de la venta del primer sello postal adhesivo del mundo, y ocho días de su fecha oficial de uso. Pero la coincidencia más llamativa es otra: la carta llegó a Londres exactamente el día en que está fechado el aviso público que explicaba las reglas del nuevo sistema.

Una cláusula y una carta

El Notice contiene además un detalle que hace que la relación con esta pieza resulte todavía más curiosa. Los sellos podían usarse en correspondencia que salía del Reino Unido hacia el extranjero, las colonias y en cartas de barco. Pero el aviso establecía expresamente que los sellos no podían usarse en cartas que llegaran al Reino Unido desde las colonias o desde países extranjeros. Esas cartas seguirían tasadas igual que si no llevaran sellos.

Es justo lo que parece mostrar el «8» manuscrito del frente: una carta cuyo porte pagaba el destinatario y no el remitente, sin sello alguno.

Y eso era exactamente esta carta. Había salido de Matanzas, había cruzado el Atlántico y entraba en Gran Bretaña procedente del extranjero. De modo que, mientras en Londres se explicaban las reglas del nuevo sistema, una carta cubana entraba en la ciudad perteneciendo todavía plenamente al mundo postal anterior. Las propias reglas anunciadas ese día describían una categoría en la que esta carta encajaba, y que quedaba fuera del uso de los nuevos sellos.

Esa es, para mí, la verdadera conexión. La carta no lleva un Penny Black, no fue enviada con uno, ni habla del sello, ni tuvo relación administrativa con su emisión. Su vínculo es cronológico, geográfico y, sobre todo, físico: estuvo allí, en Londres, el día en que el General Post Office fechaba el aviso con las reglas de los nuevos sellos.

Donde dos épocas se funden

A veces las fechas de una pieza postal son simplemente datos necesarios para describirla. Otras veces, una fecha cambia por completo la manera de mirarla.

Esta carta salió de Matanzas cuando el mundo todavía no había usado oficialmente un sello adhesivo. Cruzó el Atlántico bajo las reglas tradicionales del correo, pasó por Cowes y siguió hacia Londres. Cuando llegó, el 28 de abril de 1840, se encontró en medio de uno de los momentos decisivos de la historia postal: ese día se fechaba el aviso de los nuevos sellos; tres días después, el Penny Black estaría a la venta en Londres, y el 6 de mayo entraría en uso.

La carta representa algo que siempre me ha fascinado: ese brevísimo momento en que dos épocas se funden. Por un lado, una carta cubana transportada con prácticas postales que llevaban siglos de desarrollo; por el otro, un pequeño trozo de papel engomado que estaba a punto de cambiar la manera en que el mundo pagaría su correspondencia.

Conocemos además usos del Penny Black anteriores al 6 de mayo. Hay cartas con matasellos del 2 de mayo y un único ejemplar conocido en carta fechada el 1 de mayo. El Smithsonian conserva una cubierta del 2 de mayo de 1840 que lleva a la vez un Penny Black y una hoja de carta Mulready. Todo esto ayuda a entender hasta qué punto los últimos días de abril y los primeros de mayo de 1840 fueron un período brevísimo de transición.

La otra carta

Hay una pequeña anotación que invita a imaginar qué ocurrió después. Junto a la recepción del 28 de abril aparece «Ans. 30». Si esa lectura es correcta, Huth respondió esta carta el 30 de abril de 1840, un día antes de que comenzara la venta del Penny Black.

Naturalmente, que una respuesta fuese escrita el día 30 no significa que se depositara en el correo ese mismo día. Pudo salir entonces o varios días después. Pero eso plantea una pregunta difícil de evitar: ¿qué ocurrió con aquella respuesta? Si fue enviada hacia Cuba en los primeros días de mayo, habría salido de Londres precisamente durante la introducción del nuevo sistema postal.

Eso no significa que llevara un Penny Black. Es solo una hipótesis, y con obstáculos serios. Los usos conocidos de aquellos días son rarísimos. Según los catálogos de subasta, un Penny Black en una carta a un destino extranjero es una pieza de extraordinaria rareza. Y el propio aviso advertía que una carta al extranjero con sellos insuficientes iría a la Dead Letter Office: un solo penique difícilmente habría bastado para el porte hasta Cuba. No conozco ninguna carta así, aunque tampoco puedo asegurar que no exista.

Pero me gusta pensar que aquella respuesta existió y que quizás exista todavía, en algún archivo comercial, en una colección privada o entre papeles conservados durante generaciones. Sería la otra mitad de esta historia: una carta enviada a Cuba en los días del nacimiento del sello postal.

Quizás sea esa la pieza que todavía me falta.

¿Una pieza única?

No puedo afirmar que la carta que protagoniza este artículo sea única en cuanto a coincidencia de origen y destino, dentro de la cronología que hemos analizado. Para hacerlo haría falta un censo mucho más amplio de la correspondencia entre Cuba y Gran Bretaña llegada a Londres durante aquellos últimos días de abril de 1840. Pero después de años buscando alguna conexión cubana con el nacimiento del primer sello, no conozco otra pieza que permita establecer una coincidencia cronológica tan precisa.

Quizás exista otra, o varias. Si las hay, me encantaría conocerlas. Lo que sí me parece una pregunta que merece hacerse es cuántas cartas cubanas se conservan que puedan situarse físicamente en Londres el 28 de abril de 1840, el día del Notice to the Public y tres días antes de la venta del Penny Black. Quizás otros coleccionistas, investigadores o archivos puedan aportar la respuesta.

Lo que no se mide en valor comercial

La carta lleva consigo casi dos siglos: manchas, pliegues marcados, una fisura en uno de ellos y tinta corrida en el frente. Nunca la busqué por su valor comercial. Como filatelista y como cubano, desde hace años quería encontrar una pieza que uniera a Cuba con aquel momento fundacional de la historia postal.

Esta no es la conexión directa que alguna vez imaginé, y no lleva un Penny Black. Pero quizás por eso mismo me gusta tanto. Es una carta completamente normal para su época, escrita por comerciantes de Matanzas para resolver asuntos en Londres. Nadie que la escribió, la transportó o la recibió podía imaginar que, casi dos siglos después, alguien estaría mirando aquella pequeña marca roja y pensando en todo lo que ocurría a su alrededor.

Quién sabe si algún día aparecerá una pieza enviada hacia Cuba que me acerque todavía más a aquel momento, o incluso aquella respuesta anotada el 30 de abril. Mientras tanto, el cuño de Londres del 28 de abril de 1840 nos cuenta su historia.

 

Fuentes

  • The Postal Museum, «The first ever stamp: the Penny Black»: postalmuseum.org
  • Smithsonian National Postal Museum, colección Pichs, correo internacional de Cuba: postalmuseum.si.edu
  • The Philatelist (Substack), sobre la tarifa de 8 peniques para cartas de barco desde el 10 de enero de 1840: thephilatelist.substack.com
  • Stanley Gibbons, «GB 1847-50 Pre-Stamp – Cowes type S6 Ship Letter» (stanleygibbons.com).
  • Siegel / rfrajola.com, carta de barco de 1840 de Richmond a Liverpool con «8» peniques por cobrar: rfrajola.com
  • Wikipedia, «Penny Black» y «Frederick Huth & Co«
  • UCL Archives, Frederick Huth & Company Archive: archives.ucl.ac.uk
  • Shaping Globalization: London’s Merchant Bankers in the Early Nineteenth Century (sobre Huth y sus corresponsales en Cuba)
  • Corinphila Auctions AG, lote 601, Notice to the Public, General Post Office, 28 de abril de 1840. Imagen reproducida vía StampAuctionNetwork.

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