Cuba. El correo mambi ¿la carta de un espia o un fraude republicano?

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El correo mambí de los insurgentes durante las guerras de independencia en Cuba es uno de los temas más “golosos” de la historia postal cubana. La carta que les muestro salió recientemente a la luz pública y aunque no está documentada si constituye una rareza digna de estudio.

La misiva, remitida a un “Hatuey” fue franqueada con un sello de 2c anulado con una marca administrativa del “Ejercito Libertador” de La Habana. El texto, claramente remitido a un confidente, pide detalles sobre una columna española a la vez que le avisa que los zapatos que necesita son del número 36.

Todo estuviera en orden si no existiera una marca administrativa del período republicano del “Tribunal de La Habana. Sala de lo contencioso administrativo” que hace surgir la duda.

¿Por qué una carta de texto inocuo fue tomada como prueba por un tribunal republicano? La hipótesis más plausible es que fue una prueba procesal en un recurso de apelación a lo que se conoce en el ámbito historiográfico como “libro de Roloff” que no es más que el índice de miembros del Ejercito Libertador durante la guerra de independencia (y su nómina de pagos). Muchos patriotas quedaron fuera de la nómina y las reclamaciones por su contribución a la guerra y la independencia de la isla no se hicieron esperar. También es conocido que muchos fabricaron estas pruebas a fin de recibir compensaciones por acciones que nunca hicieron o para sustentar aspiraciones políticas. Ya fue tratado este fenómeno en la literatura republicana ampliamente, pero…. ¿es esta una de esas “pruebas” o es legítimo su uso?

Existen, como comenté anteriormente, algunas inconsistencias pues ¿por qué franquear una nota de un confidente? ¿porque una marca administrativa de La Habana cuando fue de las zonas que más tardaron en ocuparse? El contenido está escrito contextualmente durante la guerra. ¿por qué carece de indicación geográfica para su entrega? Si bien la marca parece auténtica nada asegura que no pueda haber sido puesta a posteriori y a 100 años envejece como una original. Sí revisamos las tintas de la marca y la comparamos con la del juzgado contencioso, muy posterior por el diseño y el escudo nacional en el tiempo, parecen ser de la misma almohadilla.

Aunque en principio me sorprendió el contenido no existe registrado un agente “Hatuey” hasta el momento que actuara a favor de los insurgentes a pesar de que el tema se ha estudiado con detalle hasta el momento. ¿Existió el agente “Hatuey” en realidad?

Demasiadas preguntas sin respuestas en una pieza en la que solo con la máquina del tiempo podemos asegurar si es autentica o un montaje demasiado interesado para como dijo Silvio Rodríguez en una canción “…hacer papeles para la historia para que te haga un lugar…”

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