Prefilatelia III. El establecimiento del Servicio Postal por la Real Hacienda entre 1747 y 1757.*

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Los primeros años de la colonización de la isla fueron duros. Apenas se tienen detalles y no se ha conservado correspondencia. El hecho es que se estima que los primeros 200 años de presencia española apenas se recorrió la isla por la densa vegetación tropical. Los ríos y riachuelos que existían carecían mayormente de puentes y se tenían que vadear siempre que era posible. Ante esta incomunicación terrestre ya entrado el siglo XVIII se debía recurrir al cabotaje como elemento más seguro entre las dos ciudades extremas de la isla, La Habana y Santiago de Cuba.

El 9 de abril de 1747 toma posesión de la Capitanía General de la Isla el Mariscal de Campo D. Francisco Cajigal de la Vega  Durante 13 años gobernaría la isla y sería el encargado del establecimiento del primer servicio postal oficial a cuenta de la Corona. En auto fechado en La Habana del 19 de febrero de 1754 expone al rey Fernando VI la conveniencia del establecimiento de un servicio postal general que recorriera la isla de un extremo a otro. Enumera las numerosas ventajas que traería para el comercio y la administración. Termina haciendo la recomendación que se subaste un oficio de Correo Mayor, adicionado el derecho a silla en el Cabildo habanero.

La intervención del obispo de La Habana D. Pedro Morell de Santa Cruz ante del Consejo de Indias fue también determinante. Presentó la experiencia satisfactoria del establecimiento de los Correos Mayores en Guatemala.

Realizadas las correspondientes verificaciones, el Consejo eleva una petición al Rey para satisfacer el pedido del Capitán General Cajigal y se expide el 26 de agosto de 1754 la correspondiente comunicación:

”Hize presente al Rey la Carta de V.S. de diez y nuebe de febrero de este año en que presenta las Razones de Conbeniencia y Utilidad para el Servicio Público y Real Hazienda qe Induzen el establezimiento de Correos de esa Isla en su Inteligenzia y teniendo presente lo que Despues expuso V.S. en otra de seis de abril, se ha seruido Su Magestad condecer a V.S. a ese fin todas las facultades nezesarias y prometiéndose la Desempeñaría V.S. a satisfacción con el esmero y celo y que se deben todos los asaunptos de su Real seruicio y manda su Magestad q. V.S. con Officiales Reales cuyde de todo muy particularmente o abise a su tiempo las resultas y el Producto de este estalezimiento. Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid veinte y seis de agosto de myl setezientos cincuenta y cuatro – Bo fray Don Julián de Arriaga – Ser. Don Francisco Caxigal de la Vega (sic)”

Aunque la autorización estaba emitida demoró casi un año en que se implementara un reglamento. El 9 de diciembre de 1755 la Capitanía General dicta las nuevas disposiciones para el establecimiento de un correo quincenal que saldría de la capital con destino á Santiago de Cuba.

Cada primero del mes a las 12 de la noche un postillón salía de La Habana para llegar el día 14 a Santiago de Cuba o antes si las condiciones climatológicas los permitían. El 16 debía emprender el viaje de regreso, colectando igual que en la ida, la correspondencia para la capital depositada en las oficinas o sitios habilitados al efecto. Los postillones tenían la obligación de llegar en el menor tiempo posible y salir al anochecer para dar tiempo a que los vecinos que habían recibido una carta pudieran darle respuesta. Las poblaciones intermedias debían tramitar la correspondencia a los puntos designados. En la práctica es muy posible que en las diferentes escalas para cambiar de cabalgaduras los mensajeros recibieran correo para los destinos que tenían por delante. Es harto conocido que durante años hicieron paradas en haciendas y plantaciones de azúcar donde, ya fuera con el dueño o el mayoral, entregaban y recibían correspondencia. Los portes eran cobrados a los destinatarios en el caso de las cartas ordinarias y a los remitentes en el caso de las certificadas. Era necesario, para el cálculo de la tarifa, la anotación de la procedencia pues aún no se habían habilitado las marcas lineales de origen o no se tiene referencia que existiera. La correspondencia para España y Tierra Firme era recogida y cobrada aunque no existe, hasta el momento, ningún testimonio postal.

El itinerario era el siguiente:

Día 1- Salida de la Oficina Central en la Plaza de la Catedral a la villa de Guanabacoa.

Día 2- Parada en Matanzas.

Día 5- Parada en Santa Clara. Día 6- Parada en Sanctí Spíritus.

Día 9- Parada en Puerto Príncipe. Día 12- Parada en Bayamo.

Día 14- Llegada a Santiago de Cuba. Día 16- Salida de Santiago de Cuba.

Día 18- Parada en Bayamo.

Día 21- Parada en Puerto Príncipe. Día 24- Parada en Sanctí Spíritus.

Día 28- Parada en Matanzas.

Día 29- Parada en Guanabacoa y llegada a La Habana.

El reglamento establecía que si por cualquier accidente no llegara a Santiago de Cuba un correo despachado desde la capital el gobernador quedaba autorizado a despachar de salida el correo correspondiente aún sin recibir la correspondencia enviada. Por ese motivo no se debían atrasar las comunicaciones que debían llegar a La Habana. Se prohibía que ningún individuo ajeno al servicio llevara cartas de un punto a otro bajo pena de multa de doce ducados por cada misiva que encontraran.

El balance de operaciones del primer año del servicio postal arrojó que de 1.287 pesos fuertes. El costo del servicio fue de 946 pesos, con un beneficio de 341 pesos. El beneficio no era considerable y sí mermaba el despacho de la correspondencia es posible que el déficit lo tuviera que asumir Hacienda. Ante esta disyuntiva se determina subastar el servicio postal. El pliego de condiciones para postularse al oficio de Correo Mayor fue publicado el 1 de octubre de 1757. Terminaba así el período del servicio postal interior de la isla de Cuba gestionado por la Real Hacienda.

Se conserva solo una carta, sin portes ni marcas, de este período tan temprano de la historia postal cubana.

La Habana. 1750. Carta enviada de la capital a Trinidad sin porte tasado. P rimera carta conocida del correo doméstico en Cuba. Col. Dr. Yamil Kouri Jr.
La Habana. 1750. Carta enviada de la capital a Trinidad sin porte tasado. Primera carta conocida del correo doméstico en Cuba. Col. Dr. Yamil Kouri Jr.

* Versión ampliada y actualizada del discurso de ingreso presentado a la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal en noviembre del 2021 por Adolfo Sarrias. Solo se autoriza el uso de este texto como licencia general para uso educativo. Se prohíbe cualquier reproducción o distribución que implique una ganancia o beneficio patrimonial.

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