Prefilatelia IX. El funcionamiento del servicio postal bajo la administración de Armona.*

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Los libros de contabilidad de la administración de Armona es la fuente principal e inédita del desempeño del administrador en los primeros años de la historia postal cubana. Conservados inicialmente en el Archivo Nacional fueron depositados en el Museo Postal Cubano bajo la égida del finado director José Luis Guerra Aguiar. Uno de ellos se muestra en las vitrinas del museo y los otros deben estar a buen resguardo, sin que podamos confirmarlo. El historiador postal Ángel Torredamé pudo consultarlo de su libro podemos sacar estos párrafos pues no se conoce que hallan sido trasuntados hasta el momento. El inventario que refiere es:

”… diez y ocho cajas de cedro, de varios tamaños, con argollas, para la
correspondencia de España y América. Dos maletas con candados para la correspondencia de la isla… Un encajonado para el archivo de las cartas no reclamadas… Una romana grande y otra pequeña… Un cuño de bronce con la inscripción ”Havana” y diez con las palabras ”España, Indias, Islas”. Estos cuños, a excepción del primero, fueron traídos directamente de España. Ocho libros para cargo de los valores, asiento de salarios, salida y entrada de correos, compras y ventas de los frutos que se venden para España, balandras, tasas de la correspondencia que se remite, intervención y diario…”

Esta es la segunda evidencia del uso de marcas postales en la isla de Cuba.
El primer sobre que se conoce es el de Madariaga, fechado en 1760, pero no es
posible saber si la marca a la que se refiere Armona es la usada en ese sobre o la
que se conoce usada a partir de 1768 y que se fundió en la isla. Las otras marcas
a las que se refiere: ”España”, ”Yndias” e ”Islas de Barlovento”. Se conocen usadas
en correspondencia procedente del exterior. Ninguna de ellas fue referenciada por
Tizón en su monumental obra ”Prefilatelia Española”. La tercera evidencia la ofrece
el Reglamento de Armona de 1765 que tocaremos mas adelante.
La nueva administración fue asentada en la casa de Dña. María de Acosta en la
Plaza de Armas y comenzó a funcionar a partir del 1 de marzo de 1765. Se abonaban
850 pesos por concepto de alquiler anual. El procesamiento de la correspondencia
se hacía en una de las seis mesas que existían en el salón. Se volcaba todo el correo
recibido clasificándolo según su destino, tomando como guía un abecedario
pintado en la pared. Se pesaban las cartas y se marcaban con un punzón de bronce
del cual existe la duda si fue el de 1760 o una marca intermedia entre la de 1760 y la
conocida de 1768. Se conoce que esta marca ”HAVANA” costó 4 pesos fuertes y fue
de una fundición criolla

Otro documento importantísimo sobre el funcionamiento del servicio postal en
el período del administrador general Armona es el ”Reglamento interino para la
oficina de la Admon Pral de Correos de esta Ciudad e Isla de Cuba desde 1 de
julio de 1765”, conservado en el Archivo de Indias. En él se definen perfectamente las funciones de los oficiales y los procedimientos de la oficina:

”Oficial Mayor ….Respecto de las cartas de Oficio de el Señor Gobernador,
Intendente de Real Hacienda, Tribunal de Cuentas y demás de esta ciudad,
se pagan librando el importe Provisional, cuidara este oficial de formar una
Certificación de tres en tres meses, por donde (con referencia a los asientos
en los Libros, y diario de Oficio) se acredite partida por partida, las cartas y
pliegos dados a cada Gefe de la Plaza, y sus tribunales, para que pasandola
el Administrador con un Papel de oficio, a donde corresponda cuide la
cobranza por las respectivas Tesorerías, el mozo de Oficio..”
”Segundo y Tercero Oficial … han de cuidar y pesar las pesar, marcar, y
numerar las cartas para que el despacho diario de las listas. han de separar
las correspondencias asi de España, como las diferentes Partes y Puertos de
Nueva España y correo interior desta Isla, para colocarlas en las separaciones
señaladas por alfabeto para que no se confunda la correspondencia, cuidar
que no se mezcle la que se ha recivido de esta ciudad, la interior de la Isla y la
que viene de transito para el resto de la America, con la que se recibe de las
citadas partes para despachar para España.
Estos dos oficiales, han de cuidar tambien de pesar, separar y certificar
los Pliegos y cartas que se presenten de oficio, para certificarse y pagar la
francatura, que respectivamente corresponda a su peso, y diferentes destinos
que ha de tener. Las listas han de fijarse en los Portales de la Administración, por el mozo
de oficio y en pasado los primeros ocho días en que por el arrivo de nuevos
correos de mar y tierra, sera preciso poner otras….
Cartero… Luego que haia cumplido el mes, se han de entregar las cartas
sobrantes a el cartero tomando razón de las que lleva por semana y su
importe, de que ha de tomarse recibo Y al paso de que las vaia despachado
entregara su valor, para darle las demas, hasta la ultima atrasada de cada
correo, de modo que por falta de diligencia, ninguna se quede en el oficio…”

En la capital existía un solo cartero que percibía por su oficio el 10% de lo recaudado por el porte de la correspondencia. En 1766 recibió por este concepto 477 reales, casi 60 pesos fuertes. Los apartados postales rindieron ese mismo año 1.470 reales de los cuales la cuarta parte sirvió para gratificar a los empleados del servicio y suplementar su pobre salario. La correspondencia para el interior era guardada en talegos rotulados con el nombre de cada destino que se sellaban e incluían en una valija mayor de lona que transportaba el mensajero. Se enviaban a Trinidad toda la correspondencia recibida con destino a Cartagena de Indias y Tierra Firme. Los correos contaban con un itinerario definido de paradas en ciudades y haciendas para cambiar los caballos y descansar. Los hacendados percibían una subvención de tres cuartillos de real por cada legua recorrida por sus caballos.
Para las correspondencia al exterior existían 18 cajas de cedro estancas de diferentes medidas con cerraduras y argollas para sujetarlas a las embarcaciones. El correo del Real Servicio iba separado del privado. En 1770 se inicia la construcción de una nueva casa de correos en la Plaza de Armas. Ahí estaban domiciliados cuando se ven obligados, en virtud de la Real Orden de 13 de enero de 1828, a cambiarse a otra casa de la Administración de Hacienda en la misma plaza. La antigua casa es cedida a la Intendencia de Hacienda que les abonaba en concepto de alquiler 12.000 pesos fuertes anuales y se ocupaban de los gastos del mantenimiento de la misma.
En el tiempo que duró la administración de Armona se abrieron 10 oficinas
de correos a través de la isla. Contaban, según los registros, con un empleado y
eran: Guanabacoa, Matanzas, Villaclara, Sancti Spíritus, Trinidad, San Juan de los
Remedios, Puerto Príncipe, Bayamo y Cuba (Santiago de Cuba). Es de suponer
que cada una de ellas tuvo su marca de origen pero hasta el momento no ha sido
posible localizarlas. Se tiene el registro de que en 1769 se mandaron a fundir
marcas para Puerto Príncipe, San Juan de los Remedios, Villaclara y Bayamo al
precio de 4 pesos fuertes cada una.

* Versión ampliada y actualizada del discurso de ingreso presentado a la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal en noviembre del 2021 por Adolfo Sarrias. Solo se autoriza el uso de este texto como licencia general para uso educativo. Se prohíbe cualquier reproducción o distribución que implique una ganancia o beneficio patrimonial.

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